Redescubriendo Río Tiribí.

“Cuando conocemos la historia natural del bosque, las especies y los sonidos, no importa dónde miremos, todo nos contará una enseñanza fascinante para poder educar a otras personas”.

Por toda mi vida he residido en San José.  Durante mi niñez con cierta frecuencia visitaba mis abuelos en Zapotal de Monte de Oro, sin embargo siempre había querido conocer un sitio cercano a mi residencia en Sabanilla en el cual pudiese observar una naturaleza con buena biodiversidad como la que presenciaba en nuestra querida finca en Zapotal. A partir de inicios de este año he visitado un lugar que me ha hecho pensar que al fin encontré este sitio deseado.

Una mañana soleada de marzo, decidí ir a caminar más allá de la última parada del bus de San Ramón de Tres Ríos. Conforme ascendía, la temperatura bajaba, la vegetación era evidentemente mayor y los sonidos de ciudad eran suplantados por el silbido del viento pasando entre los árboles y el canto del río que bajaba desde las arboladas partes altas de la montaña. Al seguir ascendiendo a casi los 1800 msnm encontré una finca conocida como Los Lotes, perteneciente a la Zona Protectora Río Tiribí, una finca grande con matorrales, zonas abiertas, plantaciones forestales y bosque maduro con algunos senderos bien demarcados y diversos.

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Lampornis calolaemus. Tomada de: ibc.lynxeds.com/node/110610

Recién ingresando a esta área protegida, gran cantidad de aves de elevaciones medias y altas como el Mosquerito Amarillento (Empidonax flavescens), Zorzal piquianaranja (Catharus aurantiirostris), Colibrí Garganta morada (Lampornis calolaemus), Cardenal Naranja (Piranga bidentata),  Amigos del hombre (Myioborus torquatus y M. miniatus) comenzaron a hacerse presentes. El primer día, el haber observado estas especies me hicieron pensar que cosas muy interesantes podría encontrar montaña adentro.

Desde el dosel del bosque he podido escuchar entre otras aves, los Rualdos (Chlorophonia callophrys), Jilguerillos (Catharus fuscater) y Jilgueros (Myadestes melanops) amenizando mis caminatas por el bosque. El canto del Jilguero siempre me ha recordado a un portón viejo y algo oxidado que se abre y se cierra generando un extraño sonido muy agradable al oído. Lastimosamente estos hermosos cantos han llevado a algunos humanos a atraparlos y encerrarlos en una jaula, condenándolos a cantar tristemente por el resto de sus vidas (acciones que no debemos apoyar y más bien denunciar).

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Melozone leucotis. Tomada de: ibc.lynxeds.com/node/227976

Por otro lado, los Saltones gargantiamarillos (Atlapetes albinucha) y los Pinzones Orejiblancos (Melozone leucotis) siempre obligan a llevar mi vista abajo con su particular forma de forrajear, frecuentan la hojarasca en los bordes del bosque, buscando insectos y otros artrópodos. A nivel personal, el Pinzón Orejiblanco es de esas especies que le tengo más cariño, ya que fue de las primeras que me despertaron mi amor por el estudio de las aves.

A inicios de abril, acompañado de uno de mis mejores amigos, tuve la dicha de que me pasara al frente una pareja de lo que para muchos es el ave más hermosa de América. Así es, una pareja de Quetzales Resplandecientes (Pharomachrus mocinno) que se encontraban anidando en una cavidad lateral de un tronco. Luego de unos minutos logré ver el macho detenidamente con sus colores iridiscentes entre azul y verde, con parte del pecho y el abdomen rojo escarlata, cabeza despeinada y 4 plumas coberteras de la cola que pueden llegar a medir aproximadamente 1 m de largo. Sus vocalizaciones poco elaboradas pero con tonos dulces típicos de la familia Trogonidae me alegraron por mucho esa semana completa. Y es que era de esperar ya que en el suelo podían verse algunas semillas regurgitadas de Aguacatillos (familia Lauraceae), frutos preferidos por esta especie.

Más hacia las zonas abiertas, compuestas de algunos árboles de ciprés esparcidos y de buen tamaño los curiosos Carpinteros Caretos (Melanerpes formicivorus) y Carpinteros Vellosos (Picoides villosus) son bastante comunes. Los he visto siempre buscando insectos entre los troncos e incluso en el suelo, generalmente en parejas. Los Carpinteros Caretos son especialmente ruidosos, con sonidos que recuerdan carcajadas o reclamos nasales muy particulares. Esta especie de carpintero es muy social y en ocasiones he observado hasta 6 individuos perchados en fila sobre la misma rama.

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Ptilogonys caudatus. Tomada de: ibc.lynxeds.com/node/335014

Hace poco una pareja de Capulineros colilargos (Ptilogonys caudatus) me sorprendieron después de una fuertísima lluvia a final de mayo, perchándose en la parte más alta de unos cipreses. Esta es una de mis aves favoritas, por lo que siempre es emocionante poder apreciarlas. Se les podía ver capturando insectos en el aire mientras hacían maniobras muy elegantes y volver a su percha original. Debido a su su agradable canto, muchos le llaman Timbre o Pitorreal.

Ultimamente he venido observando con detalle una especie muy escurridiza en los bordes de caminos. El Colaespin carirroja (Cranioleuca erythrops), una especie de la familia Furnariidae que sencillamente ¡no se queda quieta!  Los he visto forrajeando ágilmente trepándose y moviéndose entre arbustos enmarañados, buscando bayas pequeñas, insectos y arañas entre las ramitas, musgos y hojas secas. Ya para finales de mayo he llegado a ver parejas padre-hijo en el que juvenil sigue a uno de sus padres muy de cerca durante el forrajeo.

Definitivamente seguiré buscando nuevas especies e historias en este sitio que estoy seguro aún tiene muchos secretos guardados en sus bosques, que son sobrevivientes de la deforestación a sus alrededores. Además es una fortuna darme cuenta que actualmente se está buscando mejorar la seguridad en las entradas de la Zona Protectora por lo que al haber mayor regulación del flujo de personas, varias familias, fotógrafos, caminantes, deportistas, o cualquier interesado  en conocer este sitio puede ingresar de una manera segura a apreciar sus bellezas y a su vez mermar el saqueo de especies, cacería, fogatas y otras problemáticas.

5 comentarios en “Redescubriendo Río Tiribí.

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