Siembra Plantas, Cosecha Felicidad. Parte 5.

Después de algunos meses sin escribir en el blog estamos de vuelta con la quinta parte de la serie »Siembra Plantas, Cosecha Felicidad». Hace casi una semana que el exitoso evento mundial denominado Global Big Day promovido por el Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell se llevó a cabo, contando con una enorme participación de observadores de aves buscando reportar la mayor cantidad de especies en su región. En 24 horas muchísimos ticos logramos reportar 685 especies a nivel nacional ¡Todo un logro y un enorme aporte a la ciencia! Ahora bien, ¿Cómo podemos lograr un quorum tan grande de pajareros con el fin de sembrar más plantas en sus comunidades, en proyectos de rearborización, reforestación y restauración ecológica? ¡Recordemos que sin plantas no hay aves! Es algo de lo que podemos conversar 🙂 .

1. Aguacatillos (Lauraceae)

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Paloma piquirroja (Patagioenas flavirostris) en árbol de Persea caerulea. Fotografía por Jose Pablo Castillo.

A pesar de lo habitual que se nos hace referirnos a los Aguacatillos en el día a día, hablar sobre ellos en un solo escrito resulta algo difícil si pensamos que Costa Rica posee alrededor de 130 especies reconocidas de árboles de la familia Lauraceae conocidos con el nombre de Aguacatillo, Irá o Quizarrá (algunas muy comunes y otros con una distribución geográfica muy reducida).  Revisando catálogos que viveros forestales, he observado que ciertas especies como Persea caerulea Nectandra membranacea son más fáciles de encontrar en viveros alrededor del país, mientras que con otra gran cantidad, la recomendación es buscar semillas y reproducirlas, intercambiarlas entre amigos o incluso trasladar individuos bien desarrollados de un lugar cercano al sitio de nuestro interés (especialmente en zonas altas arriba de los 2000 msnm, dónde muchas son de muy lento crecimiento).

De manera general los Aguacatillos son  famosos por ser la comida predilecta de varias aves emblemáticas como el Quetzal (Pharomachrus mocinno), el Pájaro Campana (Procnias tricarunculatus), el Guácharo (Steatornis caripensis) y la Pava Negra (Chamaepetes unicolor), los cuales se alimentan de sus aceitosos frutos y regurgitan la semilla, convirtiéndose en sus dispersores naturales. Sin embargo, muchas especies de aguacatillos también son consumidas por Palomas, Tucanes, Titiras, Saltarines y hasta han habido reportes del poco común Ampelis Americano (Bombycilla cedrorum) ingiriendo sus frutos.  Sus flores son polinizadas por varios insectos y diferentes especies de mariposas las usan como plantas hospederas.

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Pájaro Campana (Procnias tricarunculatus). Macho. Fotografía por Felipe Miranda. Tomada del grupo de Facebook de la AOCR.

Es maravilloso observar el fenómeno de la migración altitudinal en especies como el Pájaro Campana, quien se mueve varios kilómetros de una altitud a otra principalmente en función de la fructificación de Aguacatillos en las Cordilleras de Guanacaste, Tilarán, Central y de Talamanca. En ese sentido, iniciativas claves como la formación del Corredor Biológico Pájaro Campana, extendido desde la parte alta de Monteverde (1800msnm) hasta la zona baja del Golfo de Nicoya (0 msnm), son sumamente importantes para la conservación de esta y muchas otras especies. Cabe rescatar que este proyecto cuenta con un exitoso programa de reforestación, investigación y educación, del que vale la pena informarse y hasta pedir asesoría.

 

2.  Papaya (Carica papaya)

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Tucancillo Collarejo (Pteroglossus torquatus). Fotografía por Nicoa Rios. Tomada del grupo de Facebook de la AOCR.

De origen Mesoamericano, esta conocidísima especie es una de las muchas plantas que ya habían sido domesticadas para consumo humano mucho antes de la llegada de los españoles y que actualmente podemos sembrar con múltiples propósitos: ornamental, para consumo propio y por supuesto para atraer muchísimas aves.  Este árbol puede alcanzar hasta los 8m de alto y puede sembrarse incluso en espacios muy reducidos a pleno sol o en sitios con una ligera sombra. Prefiere elevaciones bajas y medias en ambas vertientes y el Valle Central. Se reproduce por semilla.

Sus deliciosos frutos naranja al madurarse son visitados por Tucanes, Carpinteros, Tangaras, Pavas, Ictéridos, Eufónias, entre otros. Muchas personas suelen comprar y colocar pedazos de papaya en sus comederos para atraer pájaros, pero imaginen tener un árbol que además, posee unas lindas flores amarillas que varios insectos visitan. Recuerdo hace varios de años en El Cocal de Puntarenas cuando por primera vez conté 18 Caciques Veraneros (Icterus galbula) en un solo árbol junto a un »palo» de papaya cargado de frutos maduros. Curioso recordar que de manera muy ordenada cada uno de los individuos comía un poco de los frutos y daba paso al siguiente para comer, volviendo al árbol en el que todos se encontraban perchados.

3. Targuá (Croton draco)

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Perico Frentirrojo (Psittacara finschi). Fotografía por Yeral Jimenez. Tomada del grupo de Facebook de la AOCR.

Este característico árbol o arbusto, pionero, de rápido crecimiento puede alcanzar alturas entre 2-18m. Se distribuye en ambas vertientes y el Valle Central entre los 100-1700 msnm. Prefiere zonas abiertas con buen sol, siendo especial para potreros, parques, plazas y jardines. Además, cuenta con otra ventaja: es una especie fácil de conseguir en viveros forestales y se puede reproducir por esqueje.

Posee una serie de inflorescencias compuestas de pequeñas flores amarillentas dispuestas a lo largo de ramos muy largos que sobresalen del follaje compuesto por hojas grandes con forma acorazonada. Estas flores atraen un sinnúmero de insectos como mariposas, abejas y avispas, mientras que sus frutos son una buena fuente de alimento para Pericos (Psittacidae), Túrdidos, Calandrios (Pheucticus ludovicianus) e incluso reinitas como la Reinita Cabecidorada (Protonotaria citrea). 

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Euphonia capuchiceleste (Euphonia elegantissima). Macho. Fotografía por Jorge F. Corrales. Tomada del grupo de Facebook de la AOCR.

Algo muy interesante y que muchas personas en el campo saben bien, es que el Targuá es fácilmente parasitado por Matapalos (familias Lorantaceae y Santalaceae). Y sé lo que muchos están pensando: ¡Que feo que me maten el árbol! Pero los frutos de los matapalos constituyen una buena parte de la dieta de aves como algunas Tangaras, el Mosquerito Cejigrís (Zimmerius vilissimus) y las 12 especies de Euphonias (Fringilidae) que tenemos en Costa Rica, cumpliendo con un rol ecológico enorme.

Un ejemplo de la interesante red de interacciones en torno a los matapalos las explica el biólogo Jorge F. Corrales, quien a través de sus observaciones compartidas en el grupo de la Asociación Ornitológica de Costa Rica, ha determinado que el Targuá es uno de los hospederos principales del matapalo Phoradendron tonduzzi, y ha observado que la ocurrencia de este matapalo está estrechamente relacionada a la ocurrencia de la Euphonia Capuchiceleste (Euphonia elegantissima) una especie que realiza migraciones altitudinales en busca de frutos de matapalo, sugiriendo que esta ave es su principal dispersor.

¡Saludos a todos y felices siembras!

 

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