Sorpresas en las Alturas

Desde niño, mi madre entre las incontables de enseñanzas que me ha dejado me inculcó uno de los pensamientos que más ha calado en mí: ‘’No poseemos nada más valioso que lo que está en nuestra cabeza’’. Todas nuestras memorias, pensamientos, reflexiones, vivencias, etc. son parte de nuestro tesoro de vida, nadie nos lo puede quitar y es allí donde radica nuestra riqueza y empieza nuestra libertad. En tiempos de materialismo y superficialidad, esta frase se ha vuelto un pilar en mi día a día.

Personalmente muchas de las memorias que más disfruto recordar han sido en la naturaleza y en este artículo quiero compartir algunas sorpresas que me he llevado este año durante caminatas específicamente en las partes altas de las montañas de Costa Rica.

  1. Un concentrado Quetzal
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Pharomachrus mocinno macho. Fotografía por Beltrán Lara.

Durante la pasada temporada de anidación del Quetzal Resplandeciente, estuve dándole seguimiento a algunos nidos que encontré cercanos al Parque Nacional Volcán Irazú haciendo visitas periódicas para aprender un poco más sobre su comportamientos e historia natural. Durante una mañana soleada de mayo, subí con mi mamá y mi novia a dicho sitio, a ver como iba el avance del nido y por supuesto para mostrarles estas aves tan curiosas.

Como de costumbre, me encontraba observando la dinámica de un nido con un solo pichón en un tronco en descomposición a unos 8 m sobre el suelo. Los padres iban y venían proveyendo de principalmente frutos y artrópodos a su cría.  De pronto, el Quetzal macho abre vuelo desde su percha a unos 10 m de altura para atrapar un abejón que pasó volando, lo que este amigo no sabía es que el abejón no iba a ser una presa tan fácil (¡Por dicha!). Al sentirse perseguido, el abejón comenzó a volar de manera errática y con giros abruptos a una altura cada vez menor, y por su lado el Quetzal lo perseguía sin quitarle el ojo de encima bajo ninguna circunstancia. En cuestión de posiblemente menos de 8 segundos de persecución, el Quetzal llegó hasta el suelo y atrapó el escarabajo pasando a menos de medio metro de nosotros. Para los que lo han vivido, esto me recordó cuando una bandada de aves va siguiendo hormigas arrieras en una especie de trance y algunos individuos hasta entre las piernas le pasan a uno, con la clara diferencia de que nunca en mi vida había visto tantos movimientos casi acrobáticos y juego de colores tornasoles en un Quetzal pasando tan cerca de mí.

  1. En busca de la Lechucita Parda
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Lechucita Parda (Aegolius ridwayi). Mi primera fotografía que tomé en el Parque Nacional Volcán Irazú.

También en mayo, tuve la grata oportunidad de acompañar al gran conocedor sobre aves neotropicales Ernesto Carman al Cerro de la Muerte como parte del interesante Proyecto Lechucita Parda/Unspotted Saw-whet Owl. Salimos de Ujarrás de Cartago antes de la media noche con dirección al sitio de muestreo de ‘’Ericka’’ una lechucita hembra que está siendo monitoreada mediante un radiotransmisor desde hace 3 meses. La noche estaba despejada y poco ventosa, la luna creciente ya estaba pronta a llenar y las ranas arborícolas Isthmohyla aportaban sus curiosas vocalizaciones al paisaje sonoro durante toda la madrugada.

Después de alrededor de 4 horas caminando sin parar en busca de la escurridiza Ericka, a eso de las 4:00 am fuimos recompensados con el mayor el espectáculo: ¡La encontramos comiéndose lo que posiblemente se trate de una Rata vespertina arborícola (Nyctomys sumichrasti)! Y sí. ¡Sí teníamos cámara! Este es posiblemente el primer registro de esta especie comiéndose una presa en su hábitat natural, y es gracias a los esfuerzos que realiza Ernesto y su equipo, que podemos ir poco a poco obteniendo nueva información científica sobre esta especie tan enigmática.

Como si fuera poco, después de captar en video esta gran escena apagamos los focos para dejar que la lechuza se marchara tranquila. Al quedar en total oscuridad nos dimos cuenta de que estábamos sentados frente a un árbol con varios hongos bioluminiscentes creciendo sobre su tronco. El fenómeno de la bioluminiscencia es definitivamente un tema para otro post completo en el futuro. Por el momento no puedo decir más que tuvimos una madrugada inmejorable.

El video completo lo pueden ver en este link https://www.youtube.com/watch?v=9-QQIrEetbE y les recomiendo seguir las noticias e informarse como pueden ayudar al proyecto Lechucita Parda por medio de sus redes sociales.

  1. ¿Un escarabajo zombi y musgo que camina?

A inicios de año me encontraba en Monteverde guiando un viaje con un grupo de naturalistas estadounidenses. Durante una típica mañana algo soleada y ventosa en la Reserva del Bosque Nuboso de Monteverde, estábamos de tour en búsqueda de principalmente flora y fauna endémica. Mientras yo estaba haciendo una explicación sobre una Drymonia que crecía a la orilla del sendero, vuelvo a ver que por poco había majado lo que se convertiría en uno de los puntos altos de la mañana ¡Un escarabajo con un hongo Cordyceps saliéndole de la cabeza!

Las esporas de estos »hongos asesinos» invaden el cuerpo del insecto induciéndolo a subir y sujetarse a una hoja o rama ubicada en una posición ventajosa para que, al desarrollar sus cuerpos fructíferos, las esporas puedan ser dispersadas nuevamente por el viento. Algo digno de una película de terror.

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Trychopeplus laciniatus hembra. Tomada recientemente en el Mariposario de Monteverde.

Unas semanas después, igualmente en Monteverde, pero esta vez con un grupo de amigos ingleses fuimos a un bosque cercano por una caminata nocturna rápida antes de la cena. Durante la caminata, las Lechucitas Serraneras (Megascops clarkii) se escuchaban con sus profundos silbidos a lo lejos y una ruidosa Martilla (Potos flavus) se encontraba buscando comida a lo alto de los árboles y mientras observábamos una ranita en una parte húmeda cercana al suelo, nos quedamos apreciando una masa de musgo húmedo que teníamos frente a nosotros, ¡Hasta que lo vimos caminar! ¿Cómo, que musgo que camina? Se trataba de nada más y nada menos que uno de los insectos que más quería conocer: El impresionante Trychopeplus laciniatus una especie de bicho palo que habita en los bosques nubosos y la hembra está eficientemente adaptada para mimetizarse con el abundante musgo que crece en estos bosques, alimentándose de plantas como las orquídeas Oncidium y helechos como Polypiodium.

Sin duda, para los que nos apasiona la naturaleza experiencias como estas son verdaderamente invaluables y quedarán siempre guardadas en un lugar especial.

¡Hasta la proxima!

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